
Sigo quitando el miedo, ahora dando la cara al blog; que por cierto creo le cambiaré el nombre para comenzar a desempolvar mi afición de toda la vida...la fotografía.
Les animo a que se hagan a un autorretrato en un intento de verse. No se preocupen que nunca son tan buenos como para mostrarlos por completo, pero captan la transitoriedad personal que a veces es bueno observar con detalle.
Uno nunca perderá la capacidad de asombrar, inclusive a si mismo.
1 comentario:
pues no lo diga: fotografíelo.
bien por la foto pana, tiene un halo místico mágico.
es verdad y excesivamente necesario: uno nunca debe perder la capacidad de asombrarse a sí mismo.
un abrazo
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